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La Entretela

Historias, procesos y reflexiones desde el taller de Costumera

Últimas puntadas

En estas últimas semanas he estado (y estoy) buscando mercados de artesanía, fuera de Madrid capital, básicamente para alejarme de los precios desorbitados. La lluvia tampoco lo está poniendo fácil y están cancelando un montón de mercados. (Si sabes de algún mercado chulo que se te ocurra, dime, porfa).

 

También he estado trabajando en un nuevo producto que últimamente me estabais demandando: un monedero. Los estoy confeccionando con retales así que lo más seguro es que algunas de las telas te suenen. Esto también permite que vayan a juego con algún otro producto de Costumera. Están siendo días de buscar, escoger, cortar, planchar y coser, mientras escucho música o algún podcast (como Saldremos mejores o Carne cruda, que te recomiendo totalmente). Lo estoy disfrutando muchísimo. Me encanta meterme en el taller, entre telas, con las tijeras, el cutter, la base de corte, los hilos, los lápices, los alfileres, el ruido de la máquina de coser,... siento que el tiempo se para.

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También he empezado a mandar correos a empresas ofreciéndoles mis productos como opción para sus regalos corporativos.  De momento estoy dirigiéndome a empresas que tienen el distintivo B Corp, es decir, empresas que han decidido equiparar sus beneficios al impacto que producen en las personas y en el planeta.  Contactar con alguien de esas empresas no es nada fácil.  Casi todas tienen un formulario de contacto o un e-mail genérico donde automáticamente te responde algo ya establecido.  Por eso también quiero contactar con empresas o negocios de mi barrio: para poder hablar directamente con personas.  Como ves, mucho trabajo de ordenador, que me gusta menos pero al que estoy más acostumbrada por mis años de secretaria.

Y, obvio, la preparación de este boletín…

Descosiendo ideas

Como sabéis, uno de los valores de Costumera es la sostenibilidad, por eso  intento utilizar siempre fibras naturales, generalmente algodón que, además, es suave, transpirable y cómodo.

Sin embargo, el otro día, buscando retales para hacer los monederos, me encontré con un retal de Cordura que compré hace tiempo, ya que había oído hablar de ella y tenía ganas de probarla.

 

La Cordura es un tejido sintético de alto rendimiento, muy resistente a la abrasión y al desgarro, por eso se suele utilizar para la ropa de motorista, las partes bajas de las mochilas, los bolsos de portátil, etc. Además es impermeable y tiene una altísima durabilidad.

 

Me quedé pensando y preguntándome qué es mejor, más sostenible: ¿la Cordura o el algodón? ¿Algo natural o algo que dura mucho? Así que para aclararme y entender un poco me puse a buscar información y os resumo lo que encontré.

 

Para empezar, determinar si la cordura o el algodón es más sostenible depende de qué aspecto de la sostenibilidad se priorice: la durabilidad (menor residuo a largo plazo) o la biodegradabilidad y origen natural. Teniendo esto en cuenta, te muestro las diferencias entre estos dos materiales.

 

  • Cordura: su durabilidad es hasta 10 veces más que la lona de algodón, por lo que una prenda hecha de este material dura más años, lo que reduce la necesidad de reemplazo.  Por otro lado, se trata de un material derivado del petróleo (no renovable) y no es biodegradable, lo que significa que persiste en el medio ambiente.  Además requiere de mucha energía para su fabricación aunque los procesos de teñido modernos pueden usar menos agua.  Al ser un material sintético puede liberar microfibras plásticas en los lavados.

  • Algodón: tiene menos resistencia al desgaste que la Cordura, por lo que la necesidad de reemplazo es mayor.  Al tratarse de una fibra natural se descompone fácilmente al final de su vida útil con lo que no genera residuos a largo plazo. En cuanto al impacto ambiental, el cultivo convencional de algodón es intensivo en agua y utiliza altos niveles de pesticidas y fertilizantes, lo que contamina suelos y agua.  La alternativa es el algodón orgánico, mucho más sostenible, ya que se cultiva sin productos químicos sintéticos.

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Por tanto, el algodón es más ecológico al final de su vida pero la cordura es más sostenible durante su vida debido a su resistencia.  Y aunque ya tengo más información, estoy un poco contrariada, porque yo pensaba que al usar algodón todo estaba bien.   Lo que sí me queda claro es que siempre es más sostenible utilizar un retal que comprar tela nueva.  Y que lo ideal es comprar menos y comprar mejor.

El escaparate

Hoy me gustaría hablarte de uno de mis productos que más éxito ha tenido:  la riñonera.  

Riñoneras de varios colores de Costumera mostradas por una modelo
modelo con riñoneras de Costumera de color negro principalmente y una con solapa roja
modelo con riñoneras de Costumera de color rojo

Recuerdo perfectamente por qué la diseñé así.  Aunque las riñoneras me parecían comodísimas lo cierto es que yo no tenía ninguna porque las que veía no me gustaban estéticamente; la forma típica de judía/riñón me parece fea.

Así que decidí hacer una riñonera que para mí fuera bonita, con forma de bolso. Me inspiré en una muy pequeñita que tenía una amiga.  Añadí y modifiqué varias cosas (bolsillos, fuelle y solapa), cambié algunas formas e hice prototipos de distintos tamaños. Hasta que dí con la que buscaba: una riñonera con una forma que me gusta, cómoda, con varios bolsillos y gran capacidad sin ser enorme.  Además, la solapa del bolsillo delantero me permitía jugar con otras telas y hacer distintas combinaciones, que es algo que me encanta.

Persona probándose una riñonera blanca de Costumera
Persona prob�ándose y ajustándose una riñonera de Costumera
Telas para las riñoneras de Costumera
unas manos creando patrones para las riñoneras de Costumera
Patrones de las riñoneras de Costumera
Modelos de patrones de las riñoneras de Costumera

Cajón de sastre

Antes hablaba de los mercados.  Cuando empecé este proyecto y supe que tenía que empezar a hacer mercados para darme a conocer os juro que me ponía mala, me daban hasta calores de los nervios.  Me veía incapaz de hacerlo. Me daba mucho miedo y vergüenza exponerme, ponerme delante de una mesa a vender, que me vieran, tener que hablar con la gente. Me temblaba todo.  Una vez superados, he de decir que he empezado a disfrutarlos.  Una de las cosas que más me gusta de ellos es poder hablar con las personas cuando se interesan por mis productos y poder explicarles mi proyecto.

Gemma Mera en un puesto de mercadillo
Mercadillo de Costumera en Torremocha del Jarama en Madrid

Otra parte que me encanta es conocer a compañeras y coincidir con ellas en otros mercados.  Ver caras conocidas cuando vas a un mercado nuevo siempre se agradece. Y lo mejor es que siempre aprendo.  En esos ratos en los que paramos un momento, hablamos, preguntamos, nos aconsejamos y observamos, van saliendo cosas super útiles e interesantes.  

 

Así me enteré de que existen grupos y canales de WhatsApp de artesanas, donde se comparte no solo información sobre mercados sino también dudas relacionadas con nuestro trabajo (cooperativas, donde conseguir ciertos materiales, consejos varios, etc.).  Salen conversaciones e información muy valiosa, aunque a veces también se forman discusiones bastante fuertes por cosas como utilizar un cartel hecho con IA para anunciar un mercado artesanal.  

 

Gracias a las compañeras que me voy encontrando en los mercados voy modificando y mejorando mi puesto.  He adquirido expositores y he hecho alguna balda para dar más altura y más volumen, y evitar así que todo quede tan plano.  También he añadido más lamparitas para iluminar mejor los productos, sobre todo para los mercados de interior.  

 

Para los mercados exteriores, especialmente de cara al verano, me compré una carpa.  No solo para no morir abrasada bajo el sol o protegerme de unas gotas de lluvia, sino también para proteger los productos, puesto que el sol se come los colores de las telas.

 

Así que como ves, el puesto está en constante evolución y cambio.

Puesto de venta de riñoneras Costumera
Puesto en el mercado de Lozoyuela de artesanía
Puesto de objetos de la marca Costumera

Pero hacer mercados también tiene partes que no me gustan tanto, claro.  La que peor llevo es la parte logística, porque a veces es complicado.   Si el mercado es en el centro, hacer la descarga se complica porque no hay sitio para poder dejar el coche, descargar tranquilamente e irte a aparcar.  Por otro lado, cada vez llevo más cosas, y aunque las cajas con los productos, lámparas, alargadores, sobres y demás lo llevo en el carrito, tengo que llevar más cosas como el burro, el expositor de riñoneras, la estructura para colgar las lámparas, etc.  Así que son varios viajes o ir acompañada. Y si tengo que llevar la carpa, necesito sí o sí que alguien me ayude a montarla ya que se necesitan dos personas para hacerlo.  Y además pesa un montón (16 kg). 

Otra de las cosas que llevo mal es el frío.  Y da igual si el mercado es en el exterior o en el interior, porque en muchos mercados que son en un espacio cerrado no tienen (o no ponen) la calefacción.  Y el estar paradas tampoco ayuda, claro.  Si hay toma de luz, me llevo un calefactor pequeñito que me da la vida.


Y hasta aquí este primer número de La Entretela. Espero que te haya resultado interesante.  Si quieres saber más puedes encontrarme en www.costumera.es, @costumera.es, o escribirme a info@costumera.es.

 

Aprovecho para decirte que si tienes un producto mío y quieres hacer algún comentario, por favor, házmelo saber.  Me interesa mucho saber si estás satisfecha con tu compra, si harías alguna mejora, si echas algo en falta, qué es lo que más te gusta… lo que quieras.


Próximos mercados:

  • Jueves, 26 de febrero, en la Finca (Pozuelo), de 13 a 15.30h.

  • Domingo, 1 de marzo, en Villalba Estación, de 10 a 15h.

  • Sábado y domingo, 9 y 10 de mayo, en Espacio Amén (Malasaña), de 11 a 20.30h.


“Siempre hay un roto para un descosido.”

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