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La Entretela

Número 2

Historias, procesos y reflexiones desde el taller de Costumera

Últimas puntadas

Las personas que me conocéis ya sabéis que a mediados de marzo ocurrió algo que no estaba previsto (nada malo) y que me trastocó totalmente mis planes y mis rutinas (vamos, mi vida). Yo necesito mi tiempo para asimilar ciertas cosas y para volver a centrarme. No me resulta fácil seguir desde el mismo punto como si nada hubiera pasado. Me ha costado un poco centrarme pero ya está, lo he conseguido.

 

A parte de esto, en el mes de febrero hice mi primer mercado en el parque empresarial La Finca. En marzo hice el mercado en Villalba Estación y en abril he vuelto a La Finca. He repetido porque me resulta muy cómodo ya que está cerca de donde vivo y son pocas horas, lo que me permite poder conciliar a pesar de ser un día entre diario. Además me ponen la caseta, con lo que no tengo que ir cargada con las mesas, la carpa, las lámparas y demás. Tan solo con mis productos, lo que me facilita mucho, la verdad. En este último mercado he podido estrenar unos ganchos imantados que compré para poder colgar los bolsos y las riñoneras en sitios donde haya metal. ¡Son super prácticos! Estoy encantada con ellos.

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Aprovechando que se acerca el verano y que tenía desde hace tiempo varias telas impermeables que quería estrenar, he hecho unos neceseres grandes totalmente impermeables, tanto por fuera como por dentro. Tengo que decir que han quedado preciosos. Las telas me encantan y además he puesto unas cremalleras muy chulas que les dan un toque bastante divertido y que hace que no haya ningún neceser igual. Ya sabéis que me encanta combinar telas con cremalleras de distintos colores para dar más contraste o menos. Puedes echarles un ojo en la tienda.

Neceseres impermeables Costumera
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Cremalleras de coloresmontadas unas encima de otras
Patrones de los neceseres impermeables
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Descosiendo ideas

Como sabéis, Costumera nació hace casi cinco años, cuando empecé a coser a máquina y a hacer mis primeras piezas: fundas para tijeras, guardadedales, portaagujas, neceseres… ya fueran para mí o para regalar. Descubrí que coser me daba calma y me proporcionaba una satisfacción inesperada al ver que podía crear cosas a mi gusto y a medida, no solo para mí, también para otras personas.

Poco a poco, lo que empezó como un hobby empezó a tomar forma de trabajo. La primera sorpresa llegó cuando Silvia me dijo: “sabes que no vas a poder coser tú, ¿verdad?”. Me quedé helada, claro, porque lo que yo quería era coser. Pero tenía que ser realista: no era costurera profesional, no era lo suficientemente rápida ni tenía la técnica y, además, sacar adelante un negocio requiere muchísimo tiempo y muchas tareas distintas. No podía hacerlo todo, tenía que delegar algo. Y, siendo honesta, lo más lógico era la costura.

Con el tiempo entendí por qué. Al ver los resultados, empecé a notar diferencias que antes se me escapaban: costuras más limpias, pequeños cambios en el patrón, tipos de puntada, refuerzos… detalles que yo, al principio, ni siquiera sabía que existían.

Eso me dio mucha seguridad en el producto que estaba ofreciendo, porque sabía que estaba bien hecho y bien confeccionado.

Pero, al mismo tiempo, también me generó inseguridad. Sentía que podía estar engañando a quien pensara que era yo quien cosía. Además, al principio, muchas de mis clientas eran amigas y conocidas, que compraban no solo porque les gustara lo que hacía, sino también porque lo creaba yo con mis manos. Y, de repente, ¿ya no era así?

Me ha costado tiempo entender que, aunque yo no lo cosa, sigue siendo una creación mía. Soy yo quien busca, elige y combina las telas, quien diseña el patrón y corta cada pieza. Y a veces, cuando aparece esa sensación de impostora, pienso: nadie espera que un diseñador sea quien está en el taller cosiendo ¿no?. Pues esto es un poco lo mismo.

El escaparate

Hoy vengo a hablarte de uno de mis productos favoritos: la funda de gafas.

Seis fundas de gafas de colores con fleje, al pie unas gafas de sol
Dos fundas de gafas de color azul, una de ellas estampada, al pie unas gafas de sol

Cada vez que me compraba unas gafas, la funda que venía con ellas no me servían porque o eran enormes y no me cabían en el bolso o eran una simple tela, con lo que estaban muy desprotegidas. Tuve una en polipiel que me resultaba muy cómoda pero que se acabó deshaciendo, literalmente. Así que decidí hacerme una a mi gusto y según mi necesidad. Después de ver muchos modelos y vídeos me puse manos a la obra. Probé con distintos tipos de cierre: snaps, imanes cosidos y fleje. Éste último fue el que me convenció.

 

Mis fundas de gafas tienen una tela exterior en la parte más amplia, fieltro en el interior para darle cuerpo y proteger a las gafas de posibles golpes o arañazos y un fleje, que es la pieza metálica que va en la parte superior y que permite abrir y cerrar la funda, recubierto con la misma tela que va en el interior de la funda. Que tenga dos telas diferentes a simple vista me permite poder jugar, una vez más, a combinar distintos tejidos, colores y estampados.

 

Tengo que decir que las primeras que hice no me convencían demasiado y además, lo pasaba mal, porque de la forma que yo las confeccionaba, la parte del fleje me quedaba muy gorda y me costaba mucho coserla con mi máquina (doméstica). Y cuál fue mi sorpresa cuando al ir a recogerlas al taller de Eva vi que esa parte gorda había desaparecido porque había modificado el patrón, con lo que las mejoró (y mucho). Eso es lo que tiene trabajar con profesionales.

 

El resultado son unas fundas de gafas muy ligeras y comodísimas, ya que se pueden abrir con una sola mano. Además, al ser de tela, se pueden lavar en la lavadora sin problema (siempre mejor en agua fría, para evitar que destiñan).

 

Vamos, que soy superfan de mis fundas de gafas. 😉

Cajón de sastre

Ahora que se acerca la temporada de verano y predominan los colores vivos y alegres y tejidos más ligeros, tocaba guardar en una caja los complementos de fuera de temporada, pero… ¡¡resulta que se han rebelado!!

Rebelión en la caja (WEB)_9.webp

Sí, así como lo ves. No quieren quedarse encerrados y es verdad que, aunque ahora en verano pueden no pegar tanto, también molan. (Y, además, el verano no dura para siempre).

 

Por eso puedes encontrarlos ahora con descuentos que van del 30 al 60% de descuentos. Si te interesa, entra en la Tienda para descubrir cuáles son los productos rebajados y cuál es su descuento. Hay pistas para que puedas encontrarlos y unos personajes monísimos que te indicarán cuál es su descuento. A ver si los encuentras y si te gustan tanto como a mí 😍.

 

Y hasta aquí este segundo número de La Entretela. Espero que te haya resultado interesante. Si quieres saber más puedes encontrarme en www.costumera.es, @costumera.es, o escribirme a info@costumera.es.

 

Aprovecho para decirte que si tienes un producto mío y quieres hacer algún comentario, por favor, házmelo saber. Me interesa mucho saber si estás satisfecha con tu compra, si harías alguna mejora, si echas algo en falta, qué es lo que más te gusta… lo que quieras.


Próximos mercados:

  • Sábado, 16 de mayo, Cabanillas de la Sierra, de 12.00 a 20.00h.

  • Sábado, 30 de mayo, en la Cabeta (Caseta de La Caba - Fiestas Aluche), de 12.30 a 15.30h.

  • Sábado, 6 de junio, en Primavera REM Festival (Galapagar), de 11 a 21h.

  • Sábado, 18 de julio, La Noche en Vela (Becerril de la Sierra), de 19.00 a 01.00h.


“Seguimos, que queda mucha tela que cortar..”

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